martes, 10 de mayo de 2016

Hemos roto el mundo

Mi madre siempre me decía que no leyera tanta ciencia ficción ni mirase tantas "pelis raras" que no me podían hacer ningún bien.
Y en cierto modo tenia razón, la puñetera.
Leer ciencia ficción te da con el tiempo una cierta clarividencia. Hay cosas que las ves venir. Hace unos años, cuando con las amigas empezamos a "ver" patrones en el mundo real que reflejaban futuros que habíamos leido, decidimos elaborar un plan de contingencia, para cuando la civilización tal y como la conocemos se disolviera en polvo y muerte.

Empezó como una broma pero como somos obsesivas se quedó, era una piedrecita más a la que dar vueltas y un tema para las cenas - en las que los que no sabían de qué iba el asunto nos miraban aun más raro que normalmente cuando decíamos cosas como "caballos, necesitamos caballos" sin venir a cuento y los que sí lo sabían ponían los ojos en blanco, hartísimos del tema.

Hace mucho que no hablamos de la lista.
Porque nos asusta y nos deprime.
Porque el mundo está más allá del limite de elasticidad y la sociedad es una bola acelerando cuesta abajo, sin Sísifo que la salve.

Me encuentro últimamente pensando más y más en las palabras del Agente Smith en Matrix. Nuestra especie es una desgracia para el planeta. Debemos ser un error evolutivo.Teniamos un planeta precioso en usufructo y lo hemos convertido en un vertedero, y eso que es el unico sitio en el universo en el que podemos vivir. Miedo me da pensar que habríamos hecho si tuviéramos más de uno.

Cuando era joven, menos cínica y más inocente, pensaba en el futuro como un lugar luminoso en el que nadie pasaria sed ni hambre y todo el mundo tendria acceso a la cultura, la sanidad y las estrellas. Veia Star Trek y su Federación. Veia Trantor y su Biblioteca.

Ahora mi futuro ha perdido su luz. Está lleno del polvo de Mad Max y la separación de clases de Neuromante y Soylent Green. Está lleno de las enfermedades a la carta de Utopia y curiosamente de los desesperados de Los Miserables.

Igual algún que otro Walden 2, bajo tierra o en arcologias estancas podria tirar adelante, pero me da claustrofobia sólo de pensarlo, y , naturalmente, las plazas estarian reservadas para quien pudiera pagárselas.

Y  tengo pesadillas de guerras, de invasores de metal y fuego contra nuestros pijamas y pies desnudos en los que corro rodeada de niños mientras el infierno se desata sobre nuestras cabezas.

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